La llegada a Helsinki
Traslados al llegar y acomodación en el centro. Presentación del viaje y primera cena de la casa, con el norte todavía por delante.

Nueve noches de Helsinki al norte profundo de Finlandia: una familia sami, la aurora bajo techo de cristal y los perros de trineo.
Ver fechas y tarifaEl corazón sami de Inari, dos noches bajo un techo de cristal en Ivalo, el ritual de la sauna y el lago helado, y el cierre en Noruega: Rovaniemi y los perros de trineo. Diez lugares.
El regreso por Rovaniemi, el 17 de enero.

Dos noches bajo un techo de vidrio en Ivalo, con la aurora al alcance de la cama.
Un encuentro con una familia sami de pastores de renos, en Inari, acompañado por un intérprete.
El detalle de cada acceso —el nombre, la hora, la puerta— se comparte con los viajeros de la expedición, no antes.
Traslados al llegar y acomodación en el centro. Presentación del viaje y primera cena de la casa, con el norte todavía por delante.

La ciudad con seis horas de luz: la iglesia excavada en la roca de Temppeliaukio, el mercado viejo del puerto y una mesa donde se entiende qué come un finlandés en enero. La tarde queda libre.

Vuelo directo al norte, hora y media, y acomodación sobre el lago Inari, congelado de orilla a orilla. Primera tarde para entender la luz: lo más claro llega cerca del mediodía y dura tres o cuatro horas, y después el cielo pasa de azul a violeta.

Una familia de pastores de renos nos recibe en su terreno, en su idioma y con intérprete. Cómo se lee la nieve, cómo se mueve el rebaño en invierno y qué queda hoy de una vida que fue nómade. Por la tarde, el Siida.

Sin traslado y con el lago enfrente: raquetas por el bosque, pesca en el hielo o flotar en el agujero con traje polar, que suena peor de lo que es. Al caer la tarde, la sauna y la zambullida, que es el centro exacto de esta cultura.

Una sola noche en una cabaña de techo de cristal: la aurora, si sale, se mira desde la cama y sin abrigo. Se hace una vez y no cuatro, porque es una manera de dormir y no el motivo del viaje.

Trescientos kilómetros por tierra hasta Rovaniemi, con el bosque cargado de nieve a los dos lados y las paradas que valgan la pena. Se cruza el círculo polar de vuelta, esta vez mirándolo.

Una familia que vive de lo que caza y pesca en su propio monte nos abre la casa y cocina. Se come lo que salió de ese bosque y de ese lago. A la noche, la mesa se pone en una construcción de hielo levantada este invierno y que en abril no va a existir.

Trineo de perros por el bosque, con las manos en las riendas y no de pasajero. De noche, la última salida a buscar la aurora con un fotógrafo del Ártico, que además enseña a fotografiarla.

Vuelo de regreso a Helsinki y conexiones según el vuelo de cada uno.

Nueve noches en tres bases: dos en Helsinki, cuatro sobre el lago Inari y tres en Rovaniemi. En el medio, una sola noche bajo un techo de cristal.




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